Los lentes de contacto blandos son una ayuda óptica que ha estado disponible desde hace bastantes años, pero solo recientemente han alcanzado un nivel de sofisticación tal que permite su uso y manejo de una forma masiva por los pacientes oftalmológicos.
El principio del lente de contacto blando estándar es ofrecer una superficie corneal anterior regular que reemplaza a la córnea y, de esta manera, corregir grados bajos de astigmatismo (hasta de 1.5 dioptrías), en caso de que este se encuentre presente.
Además, el lente de contacto lleva un poder determinado de acuerdo con el defecto refractivo del paciente, y existe un diseño especial de lente de contacto blando que permite corregir grados moderados de astigmatismo, hasta de 4.0 dioptrías (Lente de Contacto Blando Tórico).
Lo más importante en el uso de los lentes de contacto blandos es tener un buen método para la manipulación de los mismos. Esto incluye la postura, remoción, limpieza y almacenamiento.
POSTURA DE LENTES
Siempre antes de manipular sus lentes de contacto, lávese bien las manos con agua y jabón y séquelas completamente con una toalla limpia.
Para evitar confundir sus lentes, siempre manipule primero el lente del ojo derecho.
Hay dos movimientos naturales que usted, como paciente, debe evitar al colocarse los lentes: el deseo de voltear la cara y el deseo de cerrar los ojos. El parpadeo se controla abriendo el párpado superior con uno de los dedos de la mano libre, mientras uno de los dedos de la mano que sostiene el lente retrae el párpado inferior.
Siempre coloque el lente de contacto sobre la yema del dedo índice de su mano dominante. No lo manipule con las uñas, pues podría lastimar sus ojos y dañar el lente.
Entonces:
Tenga en cuenta que:
REMOCIÓN
La remoción de los lentes de contacto usualmente causa más ansiedad que la postura. El no poder colocarse un lente de contacto causa frustración, pero el no poder retirarlo puede causar desesperación y crear un círculo vicioso.
El método más sencillo es el siguiente:
LIMPIEZA Y DESPROTEINIZACIÓN
Usted debe limpiar sus lentes de contacto todas las noches después de retirarlos.
Antes se utilizaban diferentes soluciones para lavar, desinfectar, desproteinizar y preservar los lentes. Afortunadamente, hoy en día existen soluciones multipropósito, que ofrecen todas esas funciones en un mismo producto.
Nunca lave el lente con saliva ni con agua corriente, ya que la diferencia de osmolaridad puede dañarlo. Tampoco debe dejarlo secar durante más de unos minutos, pues se deshidrata y pierde sus propiedades.
Además, usted debe lavar el estuche de conservación una vez por semana con abundante agua corriente tibia y un poco de la misma solución limpiadora utilizada para los lentes.
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